Los productos de limpieza para el hogar contienen una gran variedad de componentes. Uno de los más comunes es el amoniaco, algo que no es de extrañar dada su efectividad para eliminar grasas y manchas en diferentes superficies. Pero no muchos son conscientes del peligro que supone este elemento para la salud, especialmente si entra en contacto con la piel o llega a ser inhalado.
Para entender mejor los efectos nocivos del amoniaco sobre la salud, es necesario conocer un poco más acerca de este elemento. Se trata de una sustancia química de nitrógeno, cuya fórmula es NH3. Se produce de forma natural a partir de bacterias, plantas y animales en descomposición, pero también se fabrica a nivel industrial.
El olor del amoníaco es bastante desagradable, por lo que la mayoría de productos en los que está presente tienen perfumes añadidos. Es un gas incoloro que se suele utilizar para la elaboración de fertilizantes y fármacos. Pero en el caso de uso doméstico, se comercializa en estado líquido y en múltiples formatos.
Riesgos del amoniaco en el uso doméstico
Todos estamos expuestos al amoniaco debido a su presencia en el ambiente, aunque suele pasar desapercibido porque las cantidades son mínimas. Pero si llegáramos a tocar o inhalar esta sustancia en grandes cantidades, nuestra salud correría un grave riesgo, considerando que se trata de un gas fuerte y corrosivo.
Esto nos lleva a pensar en el uso doméstico del amoniaco. Dicha sustancia es uno de los principales activos en productos como soluciones de limpieza, quitamanchas, ceras y hasta sales aromáticas. El amoniaco también se utiliza para desengrasar artefactos de acero inoxidable, como las estufas.
El contacto directo de la piel con el amoniaco puede generar irritación, y si permanece por mucho tiempo puede llegar a causar graves quemaduras. Su inhalación es aún más peligrosa, pues produce síntomas como tos, dificultad para respirar, inflamación en la garganta y pulmones, entre otros.
Mezclar el amoniaco con otros productos de limpieza, como la lejía, puede traer consecuencias incluso peores, que en el peor de los casos podrían ser fatales.
Por estas razones, debes ser muy cuidadoso si vas a utilizar productos de limpieza que contengan amoniaco. Su efectividad no está puesta en duda, pero conlleva un riesgo que es preferible evitar con otras opciones para la limpieza del hogar.
Alternativas para proteger tu salud
Si dejamos de utilizar productos de limpieza con amoniaco, ¿tenemos otras alternativas igual de efectivas? La respuesta es sí. Mantener brillante esa estufa de acero inoxidable o cualquier otro artefacto de tu hogar es posible sin exponerte a sustancias tóxicas y sin poner en riesgo tu salud.
Si hablamos de la limpieza de estufas, puedes recurrir a la mezcla de aceite y vinagre, una combinación muy efectiva para eliminar manchas de todo tipo. El modo de aplicación es muy sencillo, solo debes rociar el vinagre sobre el artefacto y refregar suavemente con un paño humedecido con aceite de cocina.
Un tip que te será de utilidad -especialmente en el caso de estufas- es limpiarla cuando se encuentre totalmente fría, ya que de lo contrario el producto de limpieza que utilices se puede pulverizar, haciéndote propenso a sufrir quemaduras o irritación en la piel.
Te recomendamos limpiar tu estufa u otros objetos de acero con paños de microfibra, que te permitirán limpiar manchas en espacios de difícil acceso sin dañar el artefacto. Descarta opciones como lanas o escobillas de acero.
Recuerda que el amoniaco no es la única sustancia tóxica que contienen los productos de limpieza. Existen fórmulas con cloro que también pueden afectar tu salud y dañar las superficies de acero. Por ello, antes de adquirir un producto de limpieza doméstico, procura leer la etiqueta.
Una alternativa muy eficaz para limpiar manchas difíciles y restos de grasa es emplear solventes de limpieza de compuestos orgánicos en base al elemento químico carbono. Combinado con detergentes especiales, logran resultados bastante eficientes, con un secado rápido y sin riesgo de inflamación ni intoxicación.